QUERERSE EN IMÁGENES

Fotógrafo de bodas en Gijón

Aunque seguimos en plena temporada, no conviene dejarse llevar. Aceptar encargos porque sí no conduce a nada. Cuando empecé mi carrera como fotógrafo de bodas en Gijón mi compromiso era no hacer más de 20 reportajes nupciales al año. Ahora es más difícil mantener ese límite, pero lo intento. En todo trabajo creativo – y la fotografía de bodas lo es – es necesario dejar espacio para que fluya la vena creativa. Y para que florezca la inspiración.

Esto significa concebir la fotografía nupcial no como una mera actividad mecánica, sino como un quehacer en el que la pasión tiene mucho que ver. Y precisamanente por eso, porque se ve. En el resultado final, en cada imagen captada deliberadamenteo o no. Tras una minuciosa preparación, como en un cuidadoso bodegón de detalles de boda. O en una instantánea atrapada a vuelapluma durante el banquete.

La pasión del fotógrafo siempre puede apreciarse como un destello apenas intuido, pero que impregna esa foto de boda. Y hace  de ella algo especial. Digna de un álbum y, lo que es más importante, de ser conservada. Por lo original, por la luz, por el gesto…Cualquier cosa que nos transmita emoción. Y es que ese es el gran objetivo de todo fotógrafo de bodas. En Gijón o en París: hacer hablar a las imágenes, que sean capaces de contar una historia. Una historia de amor, naturalmente.

Y quizás donde esas historias de amor se cuentan de manera más directa sea en las sesisones preboda. Alejadas de todo artfificio y de la pompa que parece rodearlo todo el día de la ceremonia, las fotos de pareja de una sesión preboda rebosan autenticidad. Sin corpinños constrictores o corbatas asfixiantes los cuerpos se expresan con mayor libertad. Y en los rostros liberados de tensiones la felicidad rebosa sin barreras.

Por eso, desde mis inicios como fotógrafo de bodas en Gijón, en las sesiones preboda concibo el reportaje como un todo. No utilizo filtros de procesado, ni luces de flash, ni retoques en Photoshop. Las parejas hablan a la cámara directamente y las fotografías ya salen hechas de allí. Pues no hay mejor filtro que la luz del sol reverberando en el ocaso, o la magia de un contraluz debidamente equilibrado.

Fotografo_de_bodas_en_Gijón. Sesiones preboda de Juan Llavio

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