Fotógrafo de Bodas en Asturias


En la cuestión del posado para la fotografía de bodas en Asturias las posturas son muy variadas. En mi experiencia como fotógrafo de bodas en Gijón, he encontrado a más de una pareja realmente reacia a cualquier tipo de posado. Es cierto que la fotografía natural es un valor en alza. Y la espontaneidad de una imagen fugaz siempre aporta frescura. Pero no lo es menos que una adecuada preparación, nos puede garantizar muy buenos resultados en un posado debidamente planificado. Resultados que son difícilmente alcanzables a partir de instantáneas capturadas al albur del momento.


Las posibilidades de explotar aspectos tales como la luz o el encuadre son siempre mayores con un buen posado. Hoy en día cualquier fotógrafo de bodas en Gijón dispone de las herramientas necesarias para sacar partido a una pareja de novios posando. Especialmente si se toma la molestia de prepararlo adecuadamente. No hace falta ser Annie Leibovitz. Ni estar entre los mejores fotógrafos de bodas de Asturias. Basta con ser un buen profesional de la fotografía nupcial y tomarse en serio su trabajo.

En el eterno dilema entre las ventajas de posar o no posar para un reportaje fotográfico de boda no se puede ser maximalista. Depende, como tantas cosas, del gusto de cada uno. Lo esencial es que los novios se encuentren cómodos. De esa forma, el resultado será siempre bueno. Hay personas que odian posar para las fotos de boda, o para las fotos en general. Y no pasa nada. Basta con propiciar una situación relajada en la que los novios estén juntos y lo demás vendrá por sí sólo. El fotógrafo sabrá hacer su trabajo.



Si queréis saber mi opinión como fotógrafo de bodas yo siempre aconsejo recurrir al posado para el reportaje postboda. Si no para todas las fotos sí, al menos, para unas pocas. Pensando que no suele durar más de 20 minutos, merece la pena intentarlo. Además, hoy en día en los reportajes nupciales se tiende a huir cada vez más de la rigidez y el formalismo. Y las poses no tienen por qué ser tan hieráticas o cursis como las de otros tiempos.

Se puede posar de una manera divertida o informal, pero posar al fin y al cabo. Si queremos aprovechar nuestro lado bueno, lucir algún elemento especial del atuendo nupcial, o simplemente salir bien parecidos, lo mejor es posar. Al fin y al cabo son imágenes que se van a conservar mucho tiempo. Pero nada es obligatorio y los novios siempre tienen la última palabra. Lo importante es que esa palabra sea: sí, quiero. Naturalmente.

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© Fotógrafo de Bodas en Asturias. Foto: Juan Llavio