EL MUNDO ES TUS MANOS: CASARSE ESTÁ DE MODA

Casarse está de moda. Juan Llavio. Fotógrafo para bodas en Gijón.

Para muchos es un paso crucial en sus vidas. Para otros un mero trámite. Decir que casarse está de moda puede parecer atrevido en estos tiempos. El cinismo y el desencanto a veces llegan a actuar como el mismísimo velo de una novia.  Difuminan la realidad y pueden ocultar algo hermoso y prometedor que solo es revelado si se tiene un poco de paciencia. E ilusión. Es fácil adoptar la actitud desapegada de quien parece estar de vuelta de todo. Quien no apuesta nada, nada tiene que perder, desde luego; o sí… Porque puede perderse muchas cosas si no reúne el coraje de arriesgarse y poner toda la carne en el asador. Sin reservas.

Eso equivale hoy en día a contraer matrimonio. Frente a quienes reniegan de la necesidad de una sanción oficial a su forma de vida en pareja, están quienes desafiando a las estadísticas de divorcios asumen un compromiso que quieren compartir con otros. Eso es, al fin y al cabo el meollo de lo que se celebra en una boda. La certeza de ánimo de quien se sabe dueño del futuro y de la honestidad para afrontar lo que venga con la intención de superarlo, y no le importa anunciarlo. Es más, le encanta hacerlo.  Así es, al menos, en la mayoría de los casos, desde el punto de vista de un fotógrafo de bodas en Gijón con bastante polvo en la suela de sus zapatos. Alqo que puede decirse después de haber recorrido muchas localizaciones y fotografiado otros tantos enlaces.

POR QUÉ CASARSE ESTÁ DE MODA

Casarse está de moda, porque nunca ha dejado de estarlo en realidad. Incluso en los peores tiempos de la pandemia, las parejas postergaban sus bodas con la ilusión de casarse en cuanto fuese posible. No anulaban, simplemente aplazaban tanto la celebración del matrimonio civil como del religioso y los eventos de celebración. Si el número de matrimonios desciende, según el la estadística de matrimonios del INE, habría que buscar la razón, no en una falta de interés de las parejas, sino en que, simplemente existen menos parejas. Porque la población desciende, al menos, en Asturias y en sus principales ciudades como Gijón. Puede concluirse que si el número de singles aumenta y disminuye el de parejas, las que permanecen siguen apostando por casarse en una buena proporción.

Todas las opciones son respetables, por supuesto. Y no corresponde a un fotógrafo de bodas enjuiciar estos – y casi ningún otro – asuntos. Los sentimientos son una realidad humana demasiado compleja como como para pretender desentrañar aquí ni una ínfima parte de su misterio. Pero lo cierto es que, se de la forma que sea, vivir en pareja constituye una vieja aspiración de la humanidad desde sus más oscuros orígenes. Más allá de otras razones biológicas, antropológicas o sociológicas que puedan invocarse, a favor o en contra.  Incluso el más recalcitrante y convencido soltero ha tenido sus momentos de debilidad, preguntándose si otras opciones de vida no serían mejores. Y la única manera de saberlo es, desde luego, experimentándolas.

lo que antes era tradicional ahora es revolucionario

Pues sí, efectivamente. Ese es uno de los motivos que hacen más atractivo hoy día el matrimonio. Ya no es un rito de paso obligado. Ni para formar una familia, ni para sentirse integrado en las sociedad. Nadie objeta nada a quienes no deciden casarse. Se trata de una decisión totalmente libre y eso le otorga su verdadero valor a quienes deciden hacerlo. Además, el hecho de ir en contra de alguno de los cánones de formas de vida socialmente imperantes, nos permite reafirmar lo sincero de nuestra decisión. Casarse está de moda, porque sí. Porque nadie obliga a ello, pero queremos hacerlo. Una razón más que convincente.

¿y lo de casarse para siempre?

Nadie se casa pensando que no va a durar. La perspectiva de futuro, el punto de fuga enfocado hacia una felicidad siempre huidiza, está en la esencia misma de una boda. Luego la realidad tienen sus sorpresas y el tiempo es una magnitud menos física que filosófica. Todo lo cambia y lo trastoca. Pero la intención inicial es lo que cuenta. Al menos la intención de formalizar un contrato indefinido y no temporal con el novio o la novia elegidos. Y esa indefinición es lo que otorga profundidad a todo el asunto, sea por unos años, unos lustros o toda una vida. Lo que sea sonará.

Todas estas consideraciones vienen a justificar que el fotógrafo de un evento nupcial intente estar por encima de todo. Más aún en cualquier otro evento. Ofrecer los mejores resultados en imágenes, algo hoy tan infravalorado, es su objetivo. Conseguirlo ya dependerá de su pericia profesional y de muchas otras cosas.

Para quienes buscan un fotógrafo de bodas en Gijón, y están seguros de que su boda es de las que merece la pena conservar en imágenes, podéis enviar un  WhatsApp al 619 39 19 97.

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