BODAS EN VERANO: LOS DÍAS MÁS LARGOS

Fotógrafo de bodas en Asturias

En plena temporada alta de celebraciones, un fotógrafo de bodas en Asturias apenas tienen tiempo para respirar. Reportajes nupciales, sesiones preboda y postboda se suceden a un ritmo vertginoso. Pero no tanto como para no apreciar las posibilidades que ofrece a cualquier fotógrafo el mayor número de horas solares disponibles. Ahora que parece que el tiempo empieza a acompañarnos, ya no tiene sentido quejarse por la falta de luz. Al contrario. Los chaparrones esporádicos con los que aún nos obsequia este reticente verano asturiano pueden ser toda una oportunidad.

Lo increíble de ejercer como fotógrafo de bodas en Asturias es precisamente, poder aprovechar esas circunstancias. Un clima que permite conjugar calor, lluvia y sol, como últimamente estamos viendo en nuestra región, hace de Asturias un paraíso tropical. O casi. Algo impensable hace algunos años y que quizá debamos agradecer al calentamiento global, pese a sus  imprevisibles efectos a medio y largo plazo.

El caso es que los días de lluvia aclaran la atmósfera de una manera muy peculiar y permiten sacar fotos de una calidad excelente. Y eso en la fotografía nupcial de exteriores se agradece siempre. Combinando esto con el hecho de que la prolongación de los días produce crepúsculos más lentos y progresivos, todo son ventajas. Al menos para el fotógrafo de bodas, aunque creo que para cualquiera que guste de un atardecer estival también.

A la luz de esos atardeceres he visto a muchas parejas casarse últimamente. Y los reportajes postboda han quedado genial. Nada que reprochar. La única contrapartida a pagar por estos días tan largos de verano, es que las noches se acortan. Y la noche de bodas no es una excepción. Aunque probablemente eso no supondrá ningún problema para tantos recién casados cuya boda hemos fotografiado últimamente. Seguro que no.

 

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